Pinceladas de vida: el arte terapia como forma de expresión para las personas que viven con VIH/SIDA


Una entrevista con Luis Formaiano, coordinador del Taller de Arte Terapia: un emprendimiento destinado a que las personas que conviven con el VIH/SIDA puedan expresar sus emociones a través del arte y trascender más allá de la enfermedad.

A veces las palabras no alcanzan -o sencillamente no existen- para describir determinadas sensaciones, estados de ánimo o momentos puntuales de nuestras vidas. Y cuando verbos, sustantivos y adjetivos no logran transmitir estas emociones, surge el hecho artístico. El taller que coordina el psicólogo clínico Luis Formaiano deja de lado todos esos recursos finitos y los reemplaza por colores, texturas, luces y sombras. Descubrimos cómo a través de la pintura los participantes del taller de arte terapia crecen interiormente y se proyectan, conviviendo con el VIH.

¿Qué es el taller de Arte Terapia?

Este taller, que realizamos en la Fundación Nexo, es un proyecto personal que comenzó en julio del año 2004. Es el único taller en Argentina para personas viviendo con VIH. Esta es una disciplina bastante nueva que ha crecido en el mundo, especialmente en los Estados Unidos e Inglaterra, desde de la década del 40 en que se empezaron a hacer las primeras experiencias arte-terapéuticas y la particularidad que tiene es que trabajas, mediante la imagen, contenidos que a veces cuesta poner en palabras. Cuando pensé este taller tuve en cuenta todos aquellos aspectos que tiene que atravesar una persona con VIH. Porque llega acá gente que acaba de enterarse del diagnóstico, otros que hace muchos años que viven con el virus y no siempre tienen la posibilidad de manifestarlo verbalmente. Tal vez porque no tienen su terapia particular, o porque hay muy poca gente en su entorno que conoce su situación. Éste es un lugar al que pueden venir, hablar con pares que son todos los integrantes del taller. El espectro es bien amplio porque hay desde adolescentes de 15 y 16 años hasta personas con más de 60. Tanto hombres como mujeres con todas las orientaciones sexuales.

¿Cómo surgen los temas?

A través de consignas que generalmente surgen de un cuento de hadas, por ejemplo, o un pequeño relato disparador. Y se trabaja plásticamente en temas que ayuden a elevar la autoestima, en recomponer la imagen de sí mismo. Batallar contra determinados fantasmas que se van armando, no solamente en el entorno de la persona, sino también más allá. Son fantasmas que vienen desde un espectro muy amplio de la sociedad, que tal vez por falta de información o por lo que sea, es la que se maneja en forma discriminatoria cuando se entera que una persona tiene el virus.

¿Se trabaja sólo pintura?

No. No sólo pintura. A veces se escribe y ahora estamos trabajando en una obra con títeres que pensamos tener lista para fin de año. Éste es un espacio en el que se comparten todas las novedades y se celebran desde ya las muy buenas noticias. Hay un gran compromiso por parte de los integrantes en asistir. Este taller desde el comienzo fue libre y gratuito y sigue siéndolo.

¿Cómo se sustenta el taller?

Los integrantes participan, a veces traen materiales, hay donaciones, yo coordino la carrera de arte-terapia para la Fundación Jung y además soy miembro fundador de la Asociación Argentina de Arte Terapia, que presentamos la semana pasada. Y desde esos lugares se obtienen materiales o nos regalan –si no es dinero– papeles, o témperas...

¿Comparten sus obras con sus médicos?

Quienes hacen terapia lo llevan a su terapeuta. Quienes tienen confianza lo llevan a su infectólogo. Porque las imágenes que aparecen son muy poderosas, dicen mucho, porque dicen cómo se van sintiendo y cómo van atravesando ese shock inicial hasta llegar a la aceptación de que las cosas de ahora en más van a tener que ser distintas.

¿Hay algún patrón en las personas que llegan por primera vez?

Sí. En muchas de las primeras imágenes aparece representado algo del orden del desconcierto. No saber qué hacer y tampoco saber cómo se van a integrar en este espacio. Yo diría que más que un trabajo del sujeto para integrarse, es el espacio que los integra naturalmente. Hay personas que han venido al taller cuando se creó, después dejaron de venir y luego volvieron. El grupo no registra el distanciamiento, por una u otra razón: lo comprende, lo acepta y cuando alguien viene es como un viejo conocido. Y cuando llega alguien nuevo, lo hacen sentir como un viejo conocido. Yo creo que eso es un trabajo que habla de la riqueza humana que tenemos en este taller.

¿Hay colores predominantes en cada etapa?

Sí, yo creo que en las etapas primarias prevalece mucho el negro y los colores grises, y principalmente representados en el cielo y en las nubes. O si hacen un collage las figuras pueden ser amenazantes. Los relatos que cuentan cuando los hicieron, dan a entender que hay algo que se vive como una amenaza o como un temor latente. A medida que van trabajando, van reconciliándose con los propios miedos y van viendo que, en realidad, hoy en día vivir con VIH es como tener diabetes, que requiere un tratamiento sostenido, cuidarse, y que la vida sigue y que hay que plantearse siempre nuevos proyectos.

¿Cómo aparece representada la enfermedad en esos trabajos?

Las veces que aparece, la representan como algo de forma redondeada, como si fuera una célula, que tiene determinados colores, y esta ubicada en un lugar de la hoja, que indica que representa el peligro.

¿Cómo aparece representada la muerte en las pinturas?

Las veces en que aparece, es uno de los aspectos más difíciles. Las veces en que aparece, es representada como un personaje oscuro y muy pequeño. Y lentamente esos personajes oscuros han ido dando paso al uso del color o a personajes luminosos... es como que se va revirtiendo. Lo que yo siempre digo es que está latente el tema, pero también está latente en cada uno de nosotros.

¿Cuál es el término correcto? ¿integrante o paciente?

Integrante. Siempre integrante, porque la palabra paciente remite a que adolece de algo o que tiene algún tipo de enfermedad. Yo creo que en lo posible, especialmente cuando trabajamos con arte-terapia, esa palabra hay que evitarla. Yo trabajé más de dos años con psicóticos en un taller de este tipo y para mí eran integrantes. Vienen buscando alguna respuesta por medio del arte.

Luego de que una persona llega al taller y al tiempo ve sus primeros trabajos… ¿le gustan?

Generalmente se extraña, les parece raro que en tan poco tiempo hayan llegado a producir lo que producen. Porque este taller saca lo más creativo de cada uno. Y cuando alguien no puede resolver un problema técnicamente, siempre hay alguien a su lado. Yo también incentivo a que prueben nuevos materiales, que pasen del lápiz –que es lo que mas da seguridad al comienzo– a la témpera. Después que pasa un tiempo, los incentivo a que dejen que manche, que dejen que la pintura se corra... digamos que fomento lo lúdico, fomento el juego.

También esta modalidad de transformar lo que uno siente en arte les da la posibilidad al participante de trascender...

Totalmente. Hay una consigna que yo trabajo –que se llama "Hacia nuevos horizontes"– donde se plantea "cómo me proyecto yo como sujeto de acá en mas". Trabajamos sobre una fotografía sobre la que intervienen con témperas –o con el material que quieran– y la proyectan hacia su futuro. Lo que se juega acá es el sentir que el futuro está tan adelante y tan lejos como ellos quieran. Y eso tiene que ver mucho con cumplir estrictamente con el tratamiento, cumplir las indicaciones del infectólogo, cuidarse cada vez que van a tener una relación, tomar las precauciones para asegurar que van a estar bien por muchísimo tiempo.

¿Cuáles son los principales objetivos de la Asociación Argentina de Arte Terapia?

Lo que va a hacer esta asociación es formalizar el ejercicio del arte terapia en la Argentina. Esto es algo que no se puede hacer livianamente. Tenés que tener una formación en salud –yo por ejemplo soy psicólogo– o en artes plásticas –también pinto–. El arte terapia une las dos disciplinas. Y, como trabaja con lo más delicado de una persona –como es su mundo interno– y la representación en imágenes de ese mundo interno, objetivada en esa figura de arcilla o en esa caja de cartón que se transforma en la cabeza de un títere, hay que tener cierta precaución en cómo intervenís, en qué decís, en cómo lo decís para poder contribuir a que alguien desarrolle su potencial creativo. Quienes estén formados se van a poder asociar y ahí va haber un código de ética. Mucha gente dice "yo trabajo como arte terapeuta" y cuando le preguntas "¿donde te formaste?" te contestan: "leí uno o dos libros"... Y el arte terapia es mucho más que eso: la carrera lleva dos años y medio.

Las y los interesados tanto en el taller de arte terapia como en acercarse a la asociación, pueden obtener mayor información en la sede de la Fundación Nexo, Callao 339, 5to. Piso (Ciudad de Buenos Aires), o al teléfono (011) 4375 0359.
30-11-2007
Fuente: AG Magazine

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